Madre, es que voy a morir...?
Tú no trabajas, y se ha puesto mi padre el traje nuevo.
Oigo pasos callados por la casa.
Todo está limpio y fresco, parecemos de fiesta.
Mis ojos se nublaron,
y ya podrán llorar sin que los vea.
Es como si mi cuerpo me hubiera abandonado
y saliera mi voz, desde las piedras.
Quiero tornar a ti, de nuevo madre...!
Cuando me beses, me esconderé en tus labios,
y en la hora final, cuando me abraces,
me tenderé a lo largo de tus brazos, padre...!
Mañana, cuando te dobles sobre el lavado,
palpitaré en tus manos,
y cuando sueltes tu dolor cantando
yo estaré en la tristeza de tu canto.
Y cuando tú retornes angustiado
a retomar sin fuerzas, tu trabajo, iré contigo.
Yo secaré el sudor de tu fatiga
y apagaré la fiebre de tus labios.
Ahora tengo sueño,
y qué consuelo, saberte que no lavas,
y que tú, llevas puesto el traje nuevo.
|