Si pudiera
atravesar el río de esta desmesurada
noche si orillas.
Esta noche siquiera
si detiene el molino de mi angustia
su rueda.
Olvidarme que existo, y olvidarme que tiemblo,
y olvidarme que tengo
guardada una esperanza dormida en cada fibra.
esta noche de siglos y de anillos azules
girando mis pupilas.
Un sabor de desierto y una sed de espejismo.
Si pudiera evadirme de este encierro que sueño,
romper la pesadilla con estas manos mías
que no sé si son mías,
impregnadas de medo.
Si pudiera zafarme de la red que me aprieta
y lanzarme al camino
dibujando mis alas, derramando mi piedra.
Si pudiera atravesar este río,
pura noche crecida
y alcanzar la frontera
donde el tiempo me olvide, donde el aire me borre,
renacer al asombro primitivo de luces,
al hallazgo de formas,
al deleite primero del sabor intuído,
a la plena y colmada perfección de la ausencia.
Total, nadificada, aprender,
nuevo arribo,
de la voz del silencio la primera palabra.
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